18/6/11

Lund

Hoy estuve, entre otros sitios, en Helsingor y Helsingborg que, aunque parezca mentira, no son dos etapas en el camino a Mordor. Al menos yo no he visto ninguna flecha que indicara “Por aquí para el Monte del destino” –nombre, por otra parte, pretencioso donde los haya–.

Lo que he sí he visitado es el castillo de nuestro bien querido Hamlet. Lo cierto es que a mí no me olía a podrido por ningún lado. También es verdad que desde el paso a mejor vida del príncipe danés, tuvieron tiempo más que suficiente para llenar de Ambi Pur todo el país.

Un saludo, señoras y señores, desde Lund.

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