1/4/10

Mi padre es un crack

Alguna que otra vez he hablado en este nuestro blog acerca de diversas situaciones en el cine. Son situaciones que, cada vez más, son habituales. Me refiero a gente hablando, gente a la que le suena el móvil, parejas que se pasan la película morreándose…

Sin ir más lejos, el otro día, en Tierra hostil (me refiero a la película, no que haya estado en Irak) a una fulana le sonó el teléfono móvil no una ni dos, si no tres ¡Tres putas veces le sonó el jodido invento de Satanás que conocemos como móvil! Lo lógico sería, ya no digo a la primera o la segunda, pero a la tercera, apagar el teléfono o silenciarlo. Pero no se lo ocurrió otra cosa que… ¡Contestar! Pensaba que estas cosas solo pasaban en Californication (o en Pontevedra).

También me sucedió algo viendo Avatar. Parece que no solo competía con el film de Bigelow por el Oscar a la mejor película, si no también por ver en cuál de los dos visionados me tocaban más las pelotas. Resultó que al lado de nosotros, dos fulanos entrados en años consideraron que era procedente, al término de cada escena, comentarla a viva voz. Al cabo de un rato me vi a mí mismo diciéndoles “¿Serían tan amables de guardar silencio, por favor?” Una fuerza en mi interior me impidió decirles, como es habitual, “cierra la puta boca”. Pero claro, no podía hablarles así a unos fulanos que podrían ser mi padre. Por la edad, quiero decir. No es que no sepa quién es mi padre, y por lo tanto cualquier señor de cierta edad pudiera serlo.

Y precisamente es de mi padre, en relación con el cine, de quien quería hablaros. Resulta que llego a casa y me dice: “Fuimos a ver la de Los hombres que miraban fijamente a las cabras. Había unos chavalitos en plan macarras. Y había uno que era el líder. Decía muchos tacos, se subía por las butacas… Total, que empieza la película y sigue hablando. Un señor le dice que se calle, pero nada, sigue a su royo. Así que me levanto, me acerco por detrás y le digo: Como no te calles te voy a arrancar la lengua y te la voy a meter por el culo. No volvió a hablar en toda la película.”

¡Así se hace, joder! Bravo por ti. No volvió a hablar en toda la película y, probablemente, no lo hará en las próximas, si es que se atreve a volver al cine.

Que se joda el niñato y así tenga pesadillas con mi padre hasta que se muera.

Que pasen ustedes unas buenas fiestas y, si van al cine, no olviden llevar su recortada.

Paz.

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