24/10/09

La apoteosis necia

Dos horas de Berto soltando barbaridades por esa boquita que Dios le ha dado no tienen precio. Bueno, sí. No quiero decir que abriesen las puertas y dijesen “Ale, que entre quien quiera” (aunque por la cantidad de gente que había podría parecerlo), un precio sí que tiene. Aunque debería cubrirlo la seguridad social. Pero bueno, eso ya es otro tema.

Dos horas de reír sin parar. Deberían darle un programa a ese muchacho, a ver si consigue ahorrar algo y comprarse unos cristales para esas gafas.

Altamente recomendable.

“Cuando quiera suicidarse va a tener que buscarse las venas en la ingle."

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