18/12/08

Un presente al presidente

A estas alturas supongo que ya todos habréis visto el video en el que un periodista iraquí lanza un par de zapatos al por poco tiempo presidente de los Estados Unidos George Bush.

Parece ser que este gesto es considerado por los iraquíes una de las mayores ofensas que se le puede hacer a una persona. Es curioso que en el país dónde el castigo para una mujer infiel a su marido es ser enterrada hasta la cabeza para después ser apedreada, el mejor modo de ofender a alguien sea lanzarle tu calzado.

Pero bueno, dejando a un lado otras costumbres y folclore iraquí, centrémonos en lo de los zapatos. A mi me asalta una duda.

El calzado que tú lanzas a la persona que quieres ofender ¿va en función de lo cabreado que estés con el sujeto en cuestión, o es algo estándar?

Por ejemplo, tu madre te dice que llegues a las diez a casa porque van a venir unos parientes a cenar, y tú llegas a las diez y cinco. Tu madre se mosquea un poco. Pero no es para tanto, así que te lanza unas pantuflas.

Tu mejor amigo, que lo conoces antes que a tu padre, al que le has donado un riñón, salvaste a su madre y a su gato de un terrible incendio y le ayudaste a mear cuando tenía los dos brazos enyesados por un terrible accidente, lleva dos meses tirándose a tu novia. En ese caso ¿qué haces? Pues creo que lo propio sería lanzarle un par de botas de buzo.

¿Qué tu novio siempre llega tarde y estás hasta las narices de él? Pues le tiras unas chanclas.

Otra duda que me asalta es si la cantidad de calzado a lanzar es un número fijo o hay equivalencias.

Por ejemplo, ¿dos deportivas equivaldrían a media docena de alpargatas? ¿Un par de katiuskas sería lo mismo que docena y media de escarpines?

Y otra cuestión es si está admitido el lanzamiento de calzado propio de determinados deportes, como esquís o patines. Por que de ser así, ojo con los de patinaje sobre hielo, que luego vienen los disgustos.

De todos modos no creo que en este caso en concreto el periodista tratase de ofender a George. ¿Quién querría ofender a este entrañable personaje? ¿Cómo alguien podría desearle algo malo al presidente que casi muere ahogado con una galleta?

Tras un duro trabajo de investigación he averiguado que en realidad el lanzador de zapatos, lejos de querer ofender a nadie, pretendía hacerle un regalo al presidente que observa a través de unos prismáticos con las tapas puestas o que lee libros al revés.





Aquí tenéis el video que lo demuestra.

Pero, para su desgracia, el generoso periodista, que se vio obligado a lanzar su presente al presidente porque no le dejaban acercarse a él, explicó que se trataba de un regalo en castellano, por eso la gente no le entiende y reacciona de esa manera y lo reducen inmediatamente.

Hay quien opina que la reacción de los guardaespaldas es desmedida y que no eran necesarios tantos individuos para reducir al presunto agresor.

No estoy de acuerdo. El sujeto podía ser una seria amenaza. Quizás su ataque no quedara ahí y lo siguiente sería lanzar un par de calcetines… ¡Sudados!

“Podría tratarse de un ataque suicida” alegó alguno de los presentes. Claro, todo el mundo sabe que la mayoría de los ataques bomba suicida van precedidos del lanzamiento de unos zapatos para que todo el mundo sepa que va a morir.

Así pues, era necesario reducirlo, y los buenos jugaban en desventaja. Al fin y al cabo ellos sólo eran un puñado de guardaespaldas armados con pistolas y entrenados en las mejores técnicas de defensa personal y, el atacante, un terrorista armado con zapatos que, aunque ya había lanzado dos, nadie sabe cuántos más podía llevar escondidos encima.

Lo que más gracia me hace es que, después del “ataque”, uno de los guardaespaldas sale corriendo desde una de las filas de sillas, pero no corre en dirección al “terrorista”, sino que corre en dirección a su presidente para preguntarle qué tal se encuentra, o si está herido, a lo que George contesta con un gesto de la mano que está perfectamente. Hay que ser pelota. Le acaban de lanzar dos zapatos y no le dio con ninguno. ¿Qué cojones quieres que le pase?

En fin, señor periodista, creo que te has ganado un pase vitalicio para Guantánamo, ahora que Obama empezaba a desalojarlo. Lástima, pero bueno, dicen que te ponen música y que no se está tan mal.

Hay que destacar la agilidad del presidente Bush a la hora de esquivar zapatos y su impresionante habilidad para no perder jamás ese gesto de estúpido del rostro.

Quizás este sea el regalo de despedida de nuestro presidente José Luis Rodríguez Zapatero (guiño guiño, codazo codazo).

1 comentario:

kp dijo...

Es grandisimo ese video xD


Y me voy a arruinar en chanclas, guiño guiño codo codo :D


:*