9/12/08

Cosas absurdas que hace la gente, parte I

A lo largo de su vida, las personas cometen más actos estúpidos que cualquier otro ser vivo.

He aquí un ejemplo.

Pongámonos en situación. Tú y un amigo habéis quedado con una tercera persona en cierto lugar a cierta hora. Llegáis al punto de encuentro a la hora marcada y os encontráis con que esa tercera persona aún no ha aparecido. Entonces, tú amigo tiene una genial idea y te dice:

- Dale una perdida.

Y tú, sumiso y obediente, se la das, pensando, “por favor, como no se me habrá ocurrido a mí antes.”

¿Qué es exactamente lo que se pretende con esto? ¿Qué te crees? ¿Qué al darle la perdida vuestro ausente amigo se materializará en el acto en el lugar dónde os encontráis?

Puedo aceptar que alguien diga “no, es que igual se le olvidó que había quedado con nosotros y es para recordárselo…” De acuerdo. Pero punto uno, menudo amigo más cabrón. ¿Queda contigo y se olvida? Pues que le den, ni perdidas ni hostias, iros sin él.

Y si a pesar de que tu colega es un cabrón, tú eres un buen amigo y decides darle el toque por si acaso… una vez más ¿Qué te crees? Tu amigo se ha olvidado de que quedó contigo, así que estará en otro lugar haciendo otras cosas ¿Piensas que porque le des una perdida va a aparecer en el momento allí mismo?

No, tú no eres tonto. Tú no piensas así y por eso no le das una perdida: le das dos, tres, cuatro… así hasta que aparezca o se te acabe la batería.

¿Qué cojones pretendes con esto?

“No sé, que se de prisa.” Vamos a ver, supongo que el fulano al que esperas ya se habrá percatado de que llega tarde al primer toque, y de no ser así, al segundo fijo. Déjale en paz. Algún motivo tendrá para llegar tarde. Yo que sé, pongamos que una viejecita se ha caído a un río y él se ha decido a salvarla. Pero tú le das un toque. En ese momento tu amigo piensa “Oh, Dios mío, una perdida. A la mierda la vieja”. Lo dudo bastante.

Y si por el contrario tu amigo es un pasota y llega tarde porque le sale del cimbrel, dudo mucho que una perdida haga que cambie radicalmente su actitud y eche a correr como un poseso arrepentido de haceros esperar, y al llegar, de rodillas, con lágrimas en los ojos, os implore perdón.

Pero bueno, tú a tu bola. Igual aún tienes fe en el ser humano y crees que estas cosas pueden pasar. Cosas más raras se han visto.