17/11/08

Menudo Idiota

Hoy, por tercera vez, me tocó ir a hacer el examen práctico de conducir. Sí, por tercera vez, ¿qué pasa? Me gustó tanto la primera que decidí repetir, no una, si no dos veces. Tuve que estar a las once y media en la autoescuela para dirigirnos todos juntos en los coches a Bouzas, dónde empezaría el examen. Yo fuí en el coche con mi profesor y con el listo de la clase, el simpático.

El simpático no paraba de hablar. Decía que estaba nerviosísimo, que tenía muchas ganas de aprobar y empezar a conducir porque ya se había comprado un coche y por la manera de hablar daba la sensación de que le había enseñado a Fernando Alonso todo lo que sabe de conducir.

Luego el simpático, que seguía sin parar de hablar, comentó que había "cada burro por ahí suelto", por ejemplo su hermana que era "una burra, que aprobó el práctico a la segunda".

Como comprendereis, a mí, que iba por tercera vez al examen, no me agradó especialmente este comentario. Si su hermana, que aprobó a la segunda, era una burra, sabe dios qué pensaría el simpático de mí.

Pero el simpático no se callaba. Y así, averigué más cosas de él. Se conoce que, para sacar el teórico, tuvo que examinarse nueve veces. ¡Nueve veces! Según dijo, estuvo en dos autoescuelas un total de cinco años. Cinco años para sacarse el teórico. ¡Madre por dios, que hay rascacielos que se construyen más rápido! En el tiempo en que tú estuviste sacando el teórico se podía haber construido dos veces y media Empire State Building y te daría tiempo a sacarte una ingeniería o una licenciatura (en tu caso lo dudo, como mucho te daría tiempo para acabar cuarto de la E.S.O).

Pero tu hermana es la burra por haber sacado el práctico a la segunda. Pues así suspendas el práctico y tu hermana (que por cierto, es menor que él y ya tiene el carné) se esté riendo de tí hasta que se le disloque la mandíbula. Así suspendas tantas veces que tengas que vender tu flamante coche nuevo para poder seguir pagando a la autoescuela.

Pero el simpático no se callaba. Cierra el jodido buzón, ya sabemos que estás nervioso, pero como no te calles, los que no se hayan dado cuenta a estas alturas, también se percataran de que eres gilipollas.

Por fin llegamos al destino y empecé el examen. ¿El resultado? Ambiguo. El examinador me reprochó no haberle cedido el paso a una señora que iba a cruzar por un paso de cebra. ¡Yo no vi a la señora! Un bus la tapada. Joder señora, ¿es que de pequeña no veía seguriño? "Detras de un bus non has de cruzar pois un coche pódete atropelar". En fin, hasta las cuatro no sabré nada definitivo.

Luego, al ir a casa, cruzando un paso de cebra, una moto casi me arrolla. La motorista sí tenía carné, mientras que yo aún no soy apto para tenerlo.

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